Chimpancés y síndrome de Down

| JOSÉ RAMÓN AMOR PAN |

OPINIÓN

01 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

¿POR QUÉ deberíamos encerrar a los chimpancés en los laboratorios e infectarlos con enfermedades humanas si nos horroriza la idea de realizar experimentos parecidos en seres humanos mentalmente discapacitados cuyo nivel intelectual es similar al de los chimpancés? Probablemente la sensibilidad moral del lector se haya sentido herida al leer esta pregunta, pero lo cierto es que mucha gente se la formula hoy. Estamos inmersos en un profundo debate que cuestiona los fundamentos del sistema moral y antropológico que sustenta nuestra civilización. Existe una fuerte corriente filosófica que considera que el derecho a la vida no es exclusivo de los miembros de la especie Homo sapiens , es un derecho que poseen, apropiadamente, las personas: «Ni todos los miembros de la especie Homo sapiens son personas ni todas las personas son miembros de la especie Homo sapiens ». Parece como si nos empeñásemos en bailar la canción ésa de «un pasito p'alante, María, un pasito p'atrás», porque lo que se está diciendo claramente es que hay seres humanos que no tienen los mismos derechos fundamentales que los otros seres humanos: se trata de una enmienda a la totalidad del pensamiento occidental. Pueden parecernos cuestiones abstractas y sin relevancia para la vida cotidiana del común de los mortales, pero la realidad nos indica justamente lo contrario. Eso repercute en las personas con discapacidad psíquica. Vengo de debatir sobre ello esta semana. Así, ya se está diciendo que algunas prácticas no occidentales -por ejemplo, la circuncisión femenina- están mal y se deberían suprimir. Totalmente de acuerdo. Pero en el caso del infanticidio, consideran que nuestra cultura tiene algo que aprender de otras, sobre todo ahora que estamos en una situación en que debemos limitar el tamaño de la familia. En concreto, ante el nacimiento de un niño con síndrome de Down, a falta de un diagnóstico prenatal, como «no podemos esperar que un niño con síndrome de Down toque la guitarra, sienta afición por la ciencia ficción, aprenda una lengua extranjera, charle con nosotros sobre la última película de Woody Allen o sea un atleta, jugador de baloncesto o tenista importante [¿] se podría conceder un período de veintiocho días después del nacimiento antes de que se aceptara que el recién nacido tiene el mismo derecho a la vida que los demás». Así están las cosas. No seamos miopes.