Otro conflicto francés

GONZALO PARENTE

OPINIÓN

EN REALIDAD es una continuación de la crisis de la quema de coches del mes de noviembre. ¿Qué ocurre ahora en la sociedad francesa para que cientos de miles de personas, estudiantes y sindicatos, salgan a la calle y se produzcan hechos violentos? Pues bien, si antes se trataba de un conflicto puramente social, ahora se ha transformado en sociopolítico, toda vez que existe un rechazo social a una decisión política. El asunto es complejo porque ambos conflictos, el de la quema de coches y el de la lucha callejera, tienen el mismo origen, el desempleo juvenil, y la solución política consiste en la aprobación de una ley sobre contratos de primer empleo para jóvenes de menos de 26 años en empresas de más de 20 trabajadores. Es evidente que el conflicto afecta ya a la credibilidad de un Gobierno que se está enfrentando a la insatisfacción popular, expresada claramente en el rechazo al referéndum europeo y la serie de conflictos posteriores. Ahora, los estudiantes, bloqueando centros de enseñanza y con manifestaciones violentas en la calle, se enfrentan al Gobierno de Villepin, que se ve obligado a permanecer firme ante el reto de hacer entrar en vigor la ley del empleo juvenil en próximo mes de abril. Es una prueba de fuerza entre la decisión política del Gobierno francés para resolver el grave problema del desempleo juvenil y la oposición de los propios jóvenes a esta iniciativa, porque consideran que no es la solución del problema, sino más bien un parche político ante las elecciones el próximo año. El hecho general es que los franceses están acusando los cambios que se vienen produciendo en nuestra sociedad posmoderna. Con ello demuestran ser los primeros en darse cuenta de que la sociedad del bienestar y del consumo tiene dificultades para subsistir en tiempos de la globalización.