En turismo, más de lo mismo

| ANDRÉS PRECEDO LEDO |

OPINIÓN

21 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

ESTA SEMANA pasada he disfrutado paseando, contemplando y aprendiendo por las comarcas de la que los geógrafos antiguos denominaban la cordillera Carpetovetónica o también montes Oretanos, y que hoy conocemos como Sistema Central. Las sierras de Béjar, de Peña de Francia y de Gredos; las comarcas de Las Batuecas, La Alberca, los valles del Jerte y La Vera, Las Villuercas y el Campo Arañuelo, muestran esta primavera todo el esplendor de sus colores, de sus aromas, de sus luces, de sus árboles en flor y de sus cumbres nevadas. Un espectáculo estético y sensorial, una oportunidad para visitar lugares y monumentos emblemáticos de nuestra rica, variada y cada vez más cuidada geografía turística. Y en todas partes, todo estaba lleno: los paradores de turismo, los restaurantes, los lugares de visita, las carreteras, las tiendas de productos locales. Todo estaba lleno, como toda España estaba repleta esta Semana Santa, salvo naturalmente los grandes vacíos que en las mayores ciudades dejamos los que salimos en búsqueda de esa desconexión mental y perceptiva, o de ese encuentro con las celebraciones propias de estas fechas, sean las grandes solemnidades catedralicias de Toledo o las representaciones populares de Oropesa, o esa multitud de pequeñas y silentes procesiones que en todos los pueblos sigue habiendo. Al regresar a Galicia, después de recorrer el paseo marítimo coruñés y el Obradoiro compostelano, constaté cómo también aquí todo estaba lleno. Como en todas partes. Por eso me parece innecesario ese tradicional desencuentro que desde hace unos años caracteriza el balance oficial y mediático del turismo en la Semana Santa. La Xunta, como antes, aporta cifras al alza, cifras que casi siempre resultan ser más propagandísticas que reales, como antes. También algunos ayuntamientos practican la misma teoría y, en contra, las diversas asociaciones de empresarios exponen sus cifras a la baja. Como antes, como siempre. Habrá que esperar al tercer encuentro, cuando lleguen las cifras oficiales del INE que, sin ser rigurosamente correctas, seguramente no coincidirán con las valoraciones mediáticas apresuradas de unos y de otros. Pero la realidad nos muestra una Galicia repleta de visitantes, como el resto de España, como esas comarcas tan bellas y tan aisladas que durante estos días recorrí. Por eso el lleno, que seguramente no se alcanzó, ya no es noticia. Aunque tampoco en esto la información leída nos ofrezca noticias diferentes a las de antes: los mismos objetivos, los mismos productos turísticos, las mismas ideas. Todo como antes, todo como si leyera los periódicos de hace un año o incluso más. Por eso titulé este artículo como lo hice: en turismo, siempre lo mismo. Y sin embargo, no debemos olvidar que el entorno esta cambiando a un ritmo acelerado, que nos queda mucho por hacer para igualar a las regiones más innovadoras y que si no introducimos innovación podemos perder la iniciativa que una acertada política turística había otorgado a nuestra tierra. Pero no se preocupen, que Galicia seguirá estando llena, como demuestra la continuidad de iniciativas para construir nuevos hoteles en nuestros pueblos y más aún en nuestras ciudades. Afortunadamente también como antes.