A vueltas con el cine español

| JORGE DEL CORRAL |

OPINIÓN

21 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

CARMEN Calvo acostumbra a exagerar en sus comentarios con más frecuencia de la debida en quien desempeña una cartera ministerial, aunque sea la de Cultura, que siempre tiende a la exuberancia. Con aires de triunfadora declaró hace días: «Que en el 2004 las televisiones, por fin, hayan cumplido a rajatabla la ley que les obliga a invertir en cine marca un antes y un después en nuestra cinematografía». Tal manifestación, expresada al conocer el informe de la comisión interministerial de seguimiento, se refiere a la obligación que tienen las televisiones de cobertura nacional de invertir en cine europeo el 5% de sus ingresos brutos y de éste el 60% en cine español. El informe subraya que la obligación de financiación en cine español de todas las televisiones para el año auditado era de 66.019.512 millones de euros y ha sido de 98.824.719 millones, y que todas, menos el canal AXM, han cumplido. Merced a esta importante inyección económica, el número de películas españolas producidas ha pasado de 65 en 1998, a 133 en el 2004 y a 142 en el 2005, habiendo aumentado en un 50% el coste medio de producción de un largometraje, al pasar de 1,8 millones de euros en el 2000, a 2,7 en el 2004. De las palabras de la ministra se puede desprender que para ella el éxito del cine español es secundario porque lo importante es que un sector privado invierta obligatoriamente en otro también privado por la conocida ley del embudo. Nada ha dicho de que ésta inyección económica no haya servido para mejorar el cine español, conquistar más premios y mercados internacionales y, en definitiva, exportar más cultura española, que es lo que se justificaba en la ley para imponer ese pernicioso coeficiente de inversión. La llegada de tanto dinero no ha ido en paralelo con el aumento de espectadores por película española, ni con el aumento de salas en el extranjero que hayan emitido películas españolas, ni con el aumento porcentual de la presencia de películas españolas en los mercados internacionales, ni con el número de premios en los festivales internacionales de cine, ni, en fin, con el éxito internacional de la producción cinematográfica española. El Ministerio de Cultura debería estar más preocupado de todo esto y de impulsar los libres acuerdos entre las partes, que no de si les llega dinero a determinados productores, porque lo verdaderamente importante para el cine español es que se vea.