Apariciones

ARTURO LEZCANO

OPINIÓN

04 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

LAS ESPORÁDICAS apariciones de Bin Laden para proferir nuevas amenazas de destrucción masiva y eventualmente dictar penas de muerte, no sabemos si todavía impresionan a alguien. Últimamente se ha escrito por ahí que lo saturados sujetos pasivos de los medios ven aquéllas con la misma indiferencia que las imágenes de hambrunas, de catástrofes o del azar, supuestamente trágico, de la pandemia de la circulación rodada, servidas a la hora de la sobremesa. No nos sorprendería. La humanidad siempre se acostumbra a todo, pero ahora, como nada por terrorífico que sea resulta excepcional, sino cotidiano, mucho más aún, de no suceder a nuestra escala doméstica, e incluso en tales casos. Por otra parte hemos dicho al principio apariciones, refiriéndonos al gurú de Al Qaida. Recuerden que nunca vemos la figura del multimillonario implacable, sólo su voz o una que se le parece mucho. Nosotros, desde el primer momento, hemos creído que está muerto. Si no lo está, a lo mejor un día de estos se decide a predicar con el ejemplo de la autoinmolación, beatificada de arriba abajo para los secuaces, desde luego.