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08 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.CUENTA la leyenda que, en 1970, Elvis Presley en persona llamó por teléfono a Bikram Choudhury, para interesarse por sus anómalas clases de yoga. Bikram, un bengalí, acababa de llegar a los Ángeles para comercializar su particular método curativo: veintitantas posturas de yoga tradicional realizadas en una habitación a cuarenta grados centígrados. Bikram, que por entonces era joven e inocente, bautizó el recién hallado método, en un alarde de originalidad, con su propio nombre: Yoga Bikram. ¿Quién recomendó a Elvis las bondades del Yoga Bikram? Pues unos afirman que Priscilla. Otros que Sammy Davis Junior. Pero los más corajudos achacan su interés a los informes retransmitidos por el también cantante Engelbert Umperdink muy aficionado, ya entonces, a las terapias alternativas. Tristemente, Elvis que ya se deslizaba por la rápida pendiente de la autodestrucción, nunca llegó asistir a clase, desanimado quizás por la imposibilidad de recibir entrenamiento a domicilio. Aunque podemos suponer que de haberse convertido en yoguini , su insana higiene de vida hubiese revertido y quizás ahora aún estuviese entre nosotros, deleitándonos con sus incomparables trinos y danzas armoniosas. (De todas formas, la opioniones al respecto son dispares. Hay quien dice que Elvis sí que llegó a asistir a las clases de yoga del conspicuo Bikram. Los hay que afirman incluso que Elvis es el mismo Bikram Choudhouri, tostado por el sol de California). ?