EN el Chad, la esperanza de vida es de 48 años con o sin oleoducto. En África hay petróleo, oro negro, el ocho por ciento de las reservas mundiales. Nigeria produce 2,4 millones de barriles al año, pero muchos nigerianos subsisten con un dólar al día. El mundo está boca abajo y se desangra. Las todopoderosas compañías compran gobiernos y multiplican la todopoderosa miseria. El petróleo iba a solucionar los problemas. Y lo que se ve son campos petrolíferos y modernas refinerías, mientras la gasolina se vende allí en garrafas por los dos ojos de la cara. Las palabras para la frase son las de siempre: corrupción, sabotaje, bandas, violencia, élites, contaminación. Nick Kotch lo denunció en National Geographic, revista ahora premiada : «No les llega nada, sólo polvo». Las vendedoras de pasta de mandioca trabajan cerca de las llamas de los pozos para subsistir. Así se intoxican, mientras el rey de Okika tiene un trono imponente. Los Proverbios: «La sabiduría es el auténtico oro y la razón brilla más que la plata». El hombre cocacoliense no escucha. Está enfangado en petróleo y ciego por el dinero. Está armado y forrado hasta los dientes, en vez de amar hasta las cejas. Y África muere. cesar.casal@lavoz.es