El estado de la sociedad

OPINIÓN

09 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

LA COMPROBACIÓN del estado de la nación en el Congreso de los Diputados terminó abruptamente. Es posible que la reacción del jefe de la oposición, al retirar su apoyo al Gobierno, haya tenido desmesura, como se ha comentado. Motivos no le faltaban para mostrar su profunda disconformidad por cómo se había procedido, según ha reconocido el número dos del PSOE. Un mero error táctico, se admite, sin influencia en el calendario predeterminado de un proceso, que ha sido calificado de embarullado y generador de confusión por un medio no calificable de ser antigubernamental. La dialéctica, para desconcierto de muchos ciudadanos, está enturbiando la claridad y emponzoñando la serenidad para afrontar lo que se refiere al final de ETA. Cuestión de Estado, que parece estar tratándose con una alta dosis de partidismo. Se vislumbra como la gran baza para el triunfo en las próximas elecciones por parte del partido en el Gobierno y se sostiene que impedirlo, aún a costa de poner en riesgo la paz, explica la actitud del PP. El formato parlamentario resulta insuficiente. ¿Hasta qué punto las votaciones reflejan el estado de la sociedad? Es en ella, auscultada periódicamente, donde se verificará el sentido de hacia dónde van a inclinarse las decisiones a tomar. No causa sorpresa que el PP elija ese ámbito de actuación para superar su soledad parlamentaria. De otra parte, la percepción de que la mayoría de la sociedad parece dispuesta a que se pague cualquier precio, con tal de que se consolide el alto el fuego decretado por ETA, anima al presidente del Gobierno en su hoja de ruta. Desde esa percepción se entiende que pueda admitirse con naturalidad el diálogo político con Batasuna, a pesar de estar declarada fuera de la ley; que se contradigan, con desparpajo, declaraciones anteriores: paz, después política. Desde esa percepción puede considerarse prescindible, aunque sería conveniente, el apoyo del PP, al que se presenta como empecinado en no otorgarlo. Si el viento de la sociedad sopla a favor, ya se encargará el tiempo de meter en razón a los populares. Arriesgado, en todo caso, es no contar con lo que en la actualidad representan. Una percepción de la sociedad según la cual se presume que la atención inmediata se dedicará al Mundial de fútbol y a la programación y financiación de las vacaciones. Sociedad centrada en lo inmediato, que se muestra remisa al compromiso con conceptos que lo trascienden, no partidaria de que la alarmen con estridencias en los discursos públicos. Las víctimas del terrorismo se encargarían de distorsionar la imagen percibida. No debe ignorarse, sin embargo, que en este tema, según las encuestas, la sociedad se encuentra claramente dividida y en algunos casos muy polarizada. Para asuntos de esta envergadura, con una clara proyección de futuro y, por lo que atañe a la convivencia en el País Vasco de larga duración, se necesitaría amplio consenso. Requiere tiempo. La prisa la ponen ETA y Batasuna. No acelerar el proceso por parte del presidente del Gobierno constituiría una buena señal de estar actuando como hombre de Estado y no de partido. Zapatero cuenta con el deseo de éxito por parte de la sociedad. De cómo maniobre en la delicada navegación dependerá el futuro respaldo de la misma. Los vientos pueden cambiar. El estado de la sociedad es mudable.