MANDA el pragmatismo. Es bueno lo que funciona: un plan sencillo. Sólo puedo gobernar si anulo a IU y aíslo al PP. A IU le paso por la izquierda con unas cuantas leyes fáciles que la derecha apenas protestará si la economía va bien. Al fin y al cabo, son temas menores: familia, educación, reproducción asistida y cosas así. Por otra, los nacionalistas ya saben lo que les espera como vuelva a gobernar el PP, así que me resultará fácil aislarlo de manera que no pueda gobernar si no obtiene mayoría absoluta. Claro que me cargo a la vez el modelo social y el modelo territorial, pero me lo perdonarán todo: CiU y el PNV me cambiarán el uno por el otro e IU se suicidará aplaudiendo... si la economía sigue bien. Ahí tengo peto para rato (con minúscula) y, además, puedo ser tan de derechas como quiera, porque no me montarán ningún pollo: ni se acuerdan ya de las promesas sobre vivienda. Si logro una extrema derecha, redondeo. He engañado varias veces a Rajoy, a Maragall; me he cargado a Bono y a Paco Vázquez, he silenciado a Rodríguez Ibarra, ¿por qué no voy a llegar a un acuerdo con ETA? Además, España se va de vacaciones. Lo malo es que... ETA también es pragmática, tampoco tiene principios. pacosanchez@lavoz.es