EN BÉLGICA han tenido una idea que debe ser apoyada y ampliada con urgencia: crear una escuela europea de imanes aprobada por los líderes locales de la comunidad musulmana. La prestigiosa Universidad Católica de Lovaina (UCL), promotora de la iniciativa desde su Centro de Estudios del Islam en el mundo contemporáneo, justifica la idea con sabias reflexiones: «En Europa hay una gran laguna. Los musulmanes no encuentran lugares para formarse y viajan a Arabia Saudí o a El Cairo a estudiar. Cuando vuelven su islam no está necesariamente adaptado al contexto europeo y eso es peligroso», y Felice Dassetto, coordinador del programa, añade que «la enseñanza de la doctrina y de la moral siempre está influenciada por el contexto, y aquí estamos en un contexto europeo secularizado y plural. El islam europeo -concluye- está en construcción». Los veinticinco millones de musulmanes que viven en Europa están sometidos a leyes nacidas del laicismo y viven más o menos inmersos en la vida occidental, por lo que las enseñanzas religiosas de los imanes formados en los países musulmanes no dan respuesta a las preguntas que nacen en Europa. Buscar un equilibrio entre su ciudadanía europea y su religión, que les enseñe a vivir en Europa de modo distinto a como lo harían en Irán o en Arabia Saudí y los aleje de las enseñanzas radicales y la llamada a la guerra santa que imanes iluminados imparten en muchas mezquitas europeas, legales o clandestinas, es uno de los objetivos de esta escuela, que impartirá sus clases en francés, idioma mayoritario del país de acogida y nexo de unión del medio millón de musulmanes que viven en Bélgica y que proceden de 32 países distintos. No estaría mal que los responsables de la UE estudiasen el proyecto y construyesen una red europea de esa escuela, apoyada en cada país por la comunidad musulmana, impartida en la lengua de acogida y cofinanciada con fondos europeos. La medida contribuiría a integrar a la creciente población musulmana y permitiría luchar mejor contra el terrorismo fundamentalista islámico que tantos quebraderos de cabeza causa a los ministros europeos de Interior y al comisario de esta competencia, Franco Frattini. Las tensiones en la sociedad multiétnica, multirracial y multirreligiosa que nos trae a Europa la globalización son las que hay que gestionar en los próximos años para mantener la cohesión europea y sus principios rectores, y una buena herramienta, entre otras, sería esa red europea de títulos para docentes del islam.