LO MÁS probable es que en Cataluña se renueve el tripartito por ser el mal menor. La sociovergencia , sugerencia de un grupo (que no el todo) empresarial a CiU y PSOE, representaría la muerte fulminante del PSC. ¿Alguien es capaz de imaginar a cualquier líder del socialismo catalán sujeto a políticas y directrices de su antagónico histórico, CiU, y que no pasara nada? ¿Alguien ve a ERC aliada con CiU cuando su función (no sé si histórica) consiste en matar al padre? Los votantes que desde el 2003 arrastra ERC son hijos de 23 años de exclusivas políticas nacionalistas de Pujol, pero crecieron los niños y se han hecho independientes/independentistas. Quizá un día regresen a la casa del padre, pero para entonces, si alguien no lo impide, ellos a su vez ya habrán tenido a sus rebeldes crías. ¿Cabe un Gobierno en minoría de CiU? Puede, pero tan débil, a pesar de acuerdos puntuales con las otras fuerzas, que no daría la estabilidad necesaria. Así las cosas, huele a tripartito si Montilla consigue colocar a ERC en el lugar que le corresponde y mantenerlos a raya a costa de lo que sea. Hoy la crisis en el PSC es importante por tres razones. Primera, porque nunca prestó la suficiente atención al laberinto catalán, de variadas identidades, que crecía por debajo de las proclamas nacionalistas de CiU, amo y señor. Los socialistas se limitaron a vivir de rentas de aquellas proclamas hasta el punto de que, llegado su momento, Pasqual Maragall se creyó en el deber de asumirlas y, para ser más nacionalista que nadie, dar rienda suelta a un nuevo Estatuto en el momento más inapropiado. Segunda, porque nadie aguanta que, en pocos meses, caigan las dos cabezas más deseables en Ferraz, Maragall y Montilla, que siempre los obsequiaron con buena cosecha de votos catalanes. Tercera, porque Rodríguez Zapatero, al querer manejar a su manera esta crisis de largos años, apostando por Mas con su mano derecha y dando con su mano izquierda un paseíllo a toda prisa por el cinturón industrial de Barcelona, creyó que iba a provocar el milagro de la multiplicación de los panes y los peces y lo único que ha demostrado es un gran desconocimiento de qué es el laberinto catalán en el año 2006, además de unas pocas castas señoriales que aún resisten la fuerza de las aguas. ¿La aparición de Ciutadans? Como que nadie daba un duro por ellos, los dejaron jugar a hacer el gamberro. He aquí otra prueba de autismo. Resulta fácil calificarlos de peligrosos neofalangistas, pero sin caer en las tesis del señor Vidal Quadras, acérrimo antinacionalista catalán, este partido nace contra una política nacionalista, estatutaria y lingüística tan parapolicial que se elevó hasta la cumbre donde se pierde toda esperanza de cambio. Efectivamente, con Pujol se percibía en el horizonte la esperanza de un punto y final a la asfixia si Maragall lo derrotaba. Esperanza que frustró el primer Gobierno tripartito. Ahora le toca a Montilla salvar los muebles del PSC y lavarle la cara a Cataluña con un tripartito renovado y a prueba de bomba. Todo ello muestra que el oasis catalán fue un invento con fecha de caducidad.