Salir de Irak

| GONZALO PARENTE |

OPINIÓN

16 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

LA SALIDA del conflicto iraquí no consiste en la retirada de las fuerzas norteamericanas -como quieren algunos-, porque dejarían tras de sí una guerra civil con mayor violencia que la actual y finalizaría con una fragmentación parecida a la yugoslava, con las tres comunidades, chií, suní y kurda, cada una por su lado. Sería admitir el error de que Irak sólo es viable con un gobierno autocrático como el que ejercía Sadam, lo mismo que Milosevic en Yugoslavia, ambos defenestrados. Así, salir de Irak significa «misión cumplida» o bien asumir un fracaso que haría inútiles las muertes de quienes fueron a llevar la paz y la democracia, entre otros, los españoles que dejaron allí sus vidas. En una democracia como la de EE.?UU., el Gobierno no puede actuar sin el consenso del poder legislativo. Por eso, después de las elecciones, la Casa Blanca ha tendido rápidamente su mano al Congreso, dominado por los demócratas, para buscar una solución al conflicto de Irak. Parece ser que el cambio consiste en practicar lo que el antiguo estratega chino Sun Tzu dijo hace cinco mil años: «Si no puedes con el enemigo, acércate a él». Eso es lo que se proponen hacer los norteamericanos: se van a acercar al eje del mal , Siria e Irán, que proclamó Bush. Es evidente que las armas y la munición que utilizan los muyahidines en Afganistán e Irak llegan a través de las fronteras no controladas de estos países y que sus gobiernos miran para otro lado. Esto ha sucedido también con Pakistán hasta que Musharraf se comprometió a controlar sus fronteras con Afganistán. Igual actitud se le exigió a Siria con el Líbano y ahora también a Irán para que controle sus fronteras con Irak y cesen los movimientos de armas para abastecer a los guerrilleros. Habrá que ver lo que ofrecen a cambio o con qué los amenazan. De esta forma, el cambio político que se avecina en EE.?UU. va a suponer el juntar los esfuerzos del Gobierno y el Congreso para encontrar una salida al conflicto iraquí. Pero no hay que olvidar que en el fondo de esta maniobra política se ocultan los verdaderos intereses norteamericanos: el apoyo a Israel y el petróleo; sin olvidar que estos dos objetos de interés nos afectan a todos y la pacificación de Oriente Medio a todos nos beneficia.