LA MINISTRA de Fomento le ha puesto el nombre de un socialista de la Segunda República a la punta de lanza de los refuerzos de Salvamento Marítimo después de que el Prestige dejara en evidencia un modelo y unos medios desfasados. Don Inda, apelativo con el que llamaban a Indalecio Prieto sus allegados, será desde hoy la referencia en las costas atlántica y cantábrica ante un caso de emergencia marítima. El remolcador y su hermano gemelo, que llevará por nombre María Zambrano y tendrá la base en el Mediterráneo, disponen de una capacidad de tiro y para la recogida de hidrocarburos que los convierten en referentes de la ingeniería naval en Europa. Cuenta con más potencia, incluso, que aquel remolcador chino que hubo que traer a Galicia porque los que había aquí eran incapaces de dominar el petrolero de Mangouras cuando lo zarandeaban las olas. Ponerle el nombre de un histórico del socialismo español es una forma sutil de la ministra de Fomento de atribuirle al Gobierno socialista la paternidad de esta criatura de 80 metros de eslora. Omitiendo así que su construcción fue comprometida en aquel olvidado Plan Galicia que en el 2003 aprobó un Consejo de Ministros presidido por Aznar. El ventajismo y el oportunismo del bautizo de Don Inda tiene un corto recorrido, aunque no habría que descartar que si algún día gobernare Rajoy le cambiase el nombre y le pusiese, por ejemplo, Manolo, en alusión a otro histórico. Aunque bien poco importa cómo se llame el remolcador, sino que Galicia sea su base permanente.