Es cuestión de país

| JOSÉ LUIS MEILÁN GIL |

OPINIÓN

11 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

EL ALCALDE coruñés acaba de reivindicar el ciclo clínico de Medicina para la Universidad de A Coruña, contando para ello con el complejo hospitalario Juan Canalejo. El asunto se planteó hace unos años desde la propia Universidad con el voto unánime de todos sus órganos de gobierno. La Xunta de entonces, en julio del 2003, consideró que no era oportuno políticamente en aquel momento acceder a la petición. Ha cambiado la Xunta, pero nada de lo que afecta a la carrera de Medicina. Directivas europeas y legislación española disponen que los estudiantes de Medicina adquieran una formación clínica en hospitales. Así se reconoce en el plan de estudios de la Universidad de Santiago, para lo que dispone de un hospital universitario. Se pretende que esos estudiantes puedan acudir también a otros hospitales de Galicia. Por lo que se refiere a la Universidad de A Coruña, esa pretensión choca frontalmente con el concierto firmado con el Servicio Galego de Saúde, ya que el Juan Canalejo es hospital universitario de la Universidad de A Coruña. En él se prevé la colaboración en estudios de la actual licenciatura de Medicina, además del doctorado. Es comprensible, por ello, que desde la Facultad de Ciencias de la Salud y del departamento de Medicina coruñeses se rechace que el hospital universitario de la UDC se ponga al servicio de la USC, con profesores que se adscriban a aquélla, y con mayor razón si dependen de ésta. La propuesta de un ciclo clínico de Medicina en la Universidad de A Coruña no está afectada por las reformas a que obliga el llamado proceso de Bolonia. El primer título que tendrán los estudiantes de la carrera de Medicina seguirá siendo el de médico, al cabo de seis años. Y la solución apuntada por el decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de compartir con Santiago la titulación parece razonable teniendo en cuenta las prestaciones que pueden darse desde A Coruña y el sentido solidario que la anima. Santiago no perdería ningún estudiante; perdería, sí, el monopolio completo de la titulación, que pasaría a ser compartida para una parte de sus estudiantes. El asunto no es meramente universitario y local. En último término, responde a una concepción de Galicia. Frente al centralismo, con un sol y sus satélites, una Galicia vertebrada y equilibrada en sus diferentes partes. Frente a la cultura del monopolio, la competencia leal al servicio de un ideal común. No es menos gallega una iniciativa porque surja en Vigo o en A Coruña. Han de aprovecharse las diferentes virtualidades que poseen las comunidades urbanas. Por eso, resulta discutible la Ciudad de la Cultura como concepto. El asunto puntual del citado ciclo de Medicina, en el fondo, es cuestión de país.