Aquella esperanza

| JUAN CARLOS MARTÍNEZ |

OPINIÓN

ESPERÁBAMOS que el año terminara mejor; la fiesta habría sido completa, a pesar de las subidas de precios en cascada que traen todos los eneros, porque la vida da margen y la gente acaba saliendo adelante. Pero una vez más ETA eligió las fechas oportunas para traernos el recordatorio de que aún maneja la muerte. El año habría empezado mejor si se mantuviera intacta la esperanza de que el País Vasco iba a recuperar la normalidad. Era una esperanza incierta, porque el Gobierno no facilitaba datos y el entorno etarra no emitía manifestaciones claras sobre su voluntad de pasar a la política. Aquello no era gran cosa, pero alegraba el corazón. Ahora volvemos donde antes. De nuevo planea sobre los vascos la tutela de esa minoría armada, tan convencida de que deben gobernar aquella tierra que están dispuestos a matar por ello. Es difícil negociar con gente que empuña una pistola. Así están ahora. Habrá que vigilar y esperar. Y volver a intentarlo.