El PNV, en la calle

| RAMÓN IRIGOYEN |

OPINIÓN

30 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

ENTRE el poder ejecutivo y el judicial hay menos conflictos de los convenientes porque el poder judicial es con frecuencia un corderito que se pliega a los intereses del ejecutivo. Y ¿quién no cantará las loas de la independencia de poderes, sobre todo si ha leído el Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu , de Maurice Joly, que nos adoctrina sobre la casi imposibilidad de independencia de poderes? El lendakari Ibarretxe se reunió con la cúpula de la ilegalizada Batasuna y se ha encontrado con una causa penal que le obliga a comparecer ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, una institución con un título equiparable al que ostenta el Parlamento de Vitoria o el Ejecutivo de Ajuria Enea. Para denunciar lo que llaman el ataque judicial a los pilares de la democracia, 25.000 personas han salido a la calle en Bilbao: querían plantar cara a los togados que han osado llevar al lendakari a los tribunales. Dado que esta manifestación es la primera de este tipo en democracia, se podría quizá pensar que el PNV ha salido a la calle para inscribir esta hazaña en el Guinness. Son tantos los delirios que circulan por el País Vasco -el penúltimo, esa profanación de la tumba de Gregorio Ordóñez, asesinado por ETA¿ ¡y es ya la séptima vez que se profana en 12 años!- que hay momentos en que casi se puede pensar que son no pocos los miles de ciudadanos que actúan con la exclusiva meta de batir un récord en la especialidad de demencia. Pero no sólo el poder ejecutivo asfixia al judicial. Viceversa, también sufrimos una frecuente judicialización de la política, tanto en el ámbito central como en el autonómico. El Gobierno del País Vasco podía muy bien haber recurrido la causa penal, sin echarse a la calle, y crear así una jurisprudencia clara de extrema utilidad en este caso y en los que nos pueda deparar el futuro. A estos manifestantes bilbaínos, tan amantes de la justicia, hay que recomendarles la justicia mineral que no falla nunca: a su gran paisana doña Ana María Lajusticia, licenciada en Ciencias Químicas y célebre autora de La respuesta está en el colágeno . Aunque quizá otro título suyo es aún mejor para la ocasión: La artrosis y su solución.