La conferencia de Bagdad

GONZALO PARENTE

OPINIÓN

04 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

EL PRÓXIMO día 10 se va a celebrar una cumbre en la capital de Irak convocada por Maliki, presidente de este país. Lo importante de esta reunión es que en ella se van a encontrar por vez primera, desde hace muchos años, los representantes de Estados Unidos con los de Irán, además de los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, la Liga Árabe, la Conferencia Islámica y países tan importantes como Egipto y Siria. Con ello Maliki espera lograr un compromiso internacional para que por fin se pueda conseguir la ansiada paz para el pueblo iraquí y dejemos de sufrir la vergüenza de los atentados sangrientos. El Gobierno iraquí hace este supremo esfuerzo para lograr la solución del conflicto posbélico por medios diplomáticos de la comunidad internacional. Ahora la iniciativa estriba en implicar a los países de Oriente Medio para comprometerse en la estabilización de Irak. Por eso el jefe de la Seguridad Nacional de Irán ha dicho que ellos apoyarán a Irak para que resuelva sus problemas y que van a asistir a la Conferencia de Bagdad del próximo sábado, porque la seguridad de este país es la seguridad de sus vecinos. Por otro lado, la secretaria de Estado Rice ha manifestado recientemente su disposición para reunirse con Siria e Irán. No debiéramos olvidar que ya en el 2001? hubo otra cumbre parecida sobre Afganistán que no sirvió para mucho más que para embarcar a la comunidad internacional en las misiones de paz y seguridad que actualmente se están viendo muy comprometidas por los ataques de los talibanes. Sin embargo, hay que reconocer que, a pesar de todo, Irak goza hoy de una situación de mayor desarrollo político y cuenta además con una población deseosa de alcanzar la paz civil. Por su parte, EE.?UU. se encuentra bajo la presión del Congreso y la opinión pública, que quiere liquidar el problema de Irak y conseguir un arreglo pacífico del tema nuclear con Irán. Se abre así un espacio de posibles acuerdos y negociaciones que pueden sustituir a las amenazas militares de empleo de la fuerza. La esperanza es lo último que se pierde.