El AVE, la mina y el deber de gobernar

| XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS |

OPINIÓN

30 mar 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

AUNQUE el título podría preceder a una españolada de Alfredo Landa, sólo encabeza una protesta que quiero hacer en mi condición de ciudadano que paga impuestos y recibe información por los periódicos. Y es que nadie puede entender por qué, si ya existe un trazado acordado para el AVE Santiago-Ourense, seguimos empantanados en una discusión con Villar Mir y su famosa mina de Serrabal. El trámite común para este asunto, el que se le aplica a todos los ciudadanos menos a Villar Mir, es el de decretar la expropiación y urgente ocupación del bien interesado, ponerle precio a los terrenos y derechos expropiados, e iniciar la obra. Claro que el señor Villar Mir puede recurrir el precio, y el hecho mismo de la expropiación, ante los órganos administrativos de arbitraje y ante los tribunales de justicia. Pero nada de eso impediría que el AVE se estuviese construyendo, y que el justiprecio se pagase finalmente cuando los tribunales fallasen. Para que las cosas no sean así, lo que tendría que hacer Villar Mir es ofrecer un acuerdo razonable, que no podría ser otro que el de pagar una parte del desvío a costa de lo que parece ser una mina de oro, y no de cuarzo. Porque no hay ninguna razón para que los gallegos paguemos, además del retraso, el aumento de coste que podría suponer el cambio de trazado. Todo esto tiene sentido si se tiene en cuenta que el señor Villar Mir pide la fastuosa cifra de 895 millones de euros (150.000.000.000 de pesetas) por una concesión que debe renovarse, se supone con nuevas y circunstanciales condiciones, el año que viene. Porque lo que nunca se ha visto es una expropiación que no se decreta o no se inicia para no molestar al administrado, ni una Administración que se aviene a discutir el precio y las condiciones del propietario en vez de ser éste el que discute el precio y las condiciones de la Administración. Por eso empieza a sonar a puro privilegio lo que sólo debería ser una justa y razonada tasación de los valores económicos y sociales que tiene la mina, entre los que deben figurar la creación de empleo y el rescate de lo que resta de concesión. Tiene razón el BNG al decir que es posible variar el trazado si no se producen retrasos en la obra ni se incrementa el gasto público. Y tiene mucha razón el presidente al decir que, si no se le ofrecen alternativas adecuadas, no hay nada que hablar sobre un trazado que ya está aprobado y que es, en términos técnicos, perfectamente ejecutable. Lo que no vale es que, después de haber expropiado a docenas de miles de gallegos por un procedimiento, se expropie a Villar Mir por otro. Porque la única justicia que pueden hacer los hombres es la pura igualdad de los administrados.