A ESTE paso van a tener razón los que sostienen que nunca falta una buena excusa para justificar la demora de la llegada del AVE a Galicia. A los gallegos ya nos cantan los oídos cada vez que alguien pronuncia la palabra Serrabal, que es donde está esa mina de cuarzo a la que el señor que la explota, Juan Miguel Villar Mir, le ha puesto un precio de 895 millones de euros (un precio simbólico, ciertamente, porque ya parece simbolizar el imposible metafísico de que el AVE llegue a Galicia en la fecha prevista). No pongo en duda el derecho de Villar Mir a defender sus intereses. Incluso admito que cualquier otra persona en su lugar haría lo mismo que él hace. Me llama la atención, en cambio, esa aparente parálisis de los poderes públicos, que se nos figuran resignados a justificar la demora si consiguen no aparecer como responsables de ella. Creo que en este punto empiezan los males, con todos jugando a la defensiva Si Villar Mir está pendiente de que le respondan a su solicitud de ampliar el plazo de explotación de la mina, que expira el año próximo, entiendo que la Xunta debe darle una respuesta acorde con la ley y con los intereses generales. ¿Por qué considerar a estas alturas un trazado alternativo que a nadie convence y que retrasaría las obras? Los expertos, antes con el PP y ahora con el PSOE-BNG en el Gobierno gallego, no han encontrado una opción mejor que la inicialmente propuesta. ¿Qué hacer entonces? Quizá Xosé Luis Barreiro Rivas lo expresó con claridad en estas páginas: ¿Por qué no tratar al señor Villar Mir como a todos los demás ciudadanos afectados por el trazado de la línea del AVE? ¿Acaso esto es imposible? Pues esto, o cambiar la ruta cuanto antes. Lo peor de todo es que ya ha calado el escepticismo en la sociedad gallega, convencida de que siempre surge un obstáculo al paso de nuestras mejores expectativas. Hágase una encuesta y compruébese. Ya son más los gallegos que se resignan a la «demora justificada» que los que creen que salvaremos con éxito el paso de las Termópilas de Serrabal. ¿Por qué siempre han de chocar nuestros proyectos más urgentes con algo en apariencia insalvable? Serrabal no puede ser el nombre de una frustración.