Un okupa en el dormitorio

| FERNANDO ÓNEGA |

OPINIÓN

18 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

ESTOS DÍAS hablábamos del señor Rodríguez Zapatero y la bonanza económica, hoy me siento obligado a darle el mismo espacio al Partido Popular, que se pronunció en réplica por boca de don Ángel Acebes. Me dio la impresión de que este partido, al ver a Zapatero en la Bolsa, sintió lo mismo que el dueño de un piso que encuentra un okupa en el dormitorio. Y además, charlando alegremente con los niños. ¿Desde cuándo un sociata se pone a echar discursos en la Bolsa, por muy presidente que sea? ¿Desde cuándo un ciudadano que se ha llamado a sí mismo rojo, aunque después lo haya matizado, se reúne con banqueros, grandes empresarios y dueños de corporaciones que cotizan en el Ibex? Esos son territorios privativos de la derecha. Es natural, por ejemplo, que el señor Botín vaya a una conferencia de Rajoy; pero desentona y chirría en un acto triunfal de Zapatero. Si este diagnóstico les parece a los lectores exagerado o caricato, vean algunas de las críticas dichas y publicadas ayer: Zapatero tendría que haber ido a hacer sus cánticos al Congreso, que es su sitio. Es como si hubiera profanado esa sagrada vivienda del dinero, que es la Bolsa. Pero a lo que íbamos: la respuesta del PP. Esa fuerza política sufre un singular fenómeno de concentración personal en Ángel Acebes, que lo mismo matiza el asunto del voto por correo de Melilla, que responde sobre las «mentiras» del 11-M, ataja las trampas de Batasuna o dicta doctrina sobre la economía. Es un todoterreno enciclopédico y eficaz. Lo más llamativo es su argumentario. En resumen, es éste: los datos económicos están bien, pero Zapatero sólo beneficia a los grandes empresarios y a los ricos, mientras las familias normales tienen dificultades para llegar a fin de mes. El diagnóstico seguramente es acertado. Pero lo sorprendente es que lo use el Partido Popular. Lo novedoso es que ese enfrentamiento entre ricos y resto de la sociedad sea alimentado por la derecha política. ¿Cuánto tiempo hacía que no escuchábamos estos mensajes? Se lo voy a decir: desde que Alfonso Guerra dejó de pedir el voto de los descaminados y de definir al PSOE como «partido de los pobres»; desde que Marcelino Camacho se retiró y ya no hizo aquellas deliciosas invocaciones al «gran capital». ¿Y quién heredó ese discurso? ¡El Partido Popular! Como si el mundo se hubiera vuelto del revés, un socialista les habla del paraíso a los representantes del capitalismo español, y un conservador les recuerda la tierra prometida a los proletarios. Ya lo anticipó hace casi diez años el entonces portavoz del gabinete Aznar, Miguel Ángel Rodríguez: «El PP hace política de centroizquierda». Pues miren: política, no lo sé. Pero oposición, la que sea menester.