Entre municipales y primarias

| ANDRÉS PRECEDO LEDO |

OPINIÓN

08 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

DESPUÉS de las municipales, en pleno debate sobre los pactos de gobierno cerrados ayer, he vuelto a revisar los resultados en las principales ciudades gallegas, específicamente en A Coruña, Santiago, Pontevedra y Vigo. Se observa que el voto al Partido Popular ha experimentado un considerable avance, seguramente mucho mayor de lo esperado, incluso en ciudades donde la valoración del candidato era de perfil bajo (caso de A Coruña). En contraste, candidatos socialistas de elevada valoración social y amplio nivel de conocimiento, experimentaron un inesperado retroceso, especialmente notorio en A Coruña y Santiago, y menor, pero significativo, en Lugo. Lo mismo ocurrió con el candidato nacionalista en Pontevedra. Ante estos hechos y ante la creciente abstención, se dieron explicaciones diversas, cada una desde el sesgo correspondiente. Pero hay un hecho que recobra actualidad: la coincidencia del incremento del voto popular, del descenso socialista y del aumento de la abstención con las áreas residenciales tradicionalmente asiento de la clase media y media alta. Un grupo social que alimenta habitualmente los votos de la derecha, del centroderecha o de la socialdemocracia o centro izquierda, pero dentro de una visión unitaria del Estado. Ese fue el espectro en que se consolidó la socialdemocracia de Felipe González, y el centro derecha del primer Aznar. De ser esto así, tendríamos que deducir que en la orientación del voto real ha influido más de lo que pensábamos la política nacional, incluso más allá de los candidatos locales. Un fenómeno que, por otra parte, parece se repitió en la mayoría de las ciudades españolas, incluyendo las andaluzas, y que tuvo su principal exponente en el municipio y en la Comunidad de Madrid. Si extrapolamos esta hipótesis a las ya cercanas elecciones generales, no será difícil pensar en la crisis del modelo plurinacional de Zapatero, que reforzó formaciones nacionalistas radicales pero desencantó al propio voto socialista, y más aún tras el último comunicado de ETA. Un entorno favorable a una victoria del PP. Así las cosas, ambos partidos han de ser capaces de hacer un mínimo de autocrítica, porque unos y otros han de convenir que los grandes problemas sólo pueden resolverse desde una posición de convergencia entre quienes históricamente representan la visión unitaria del Estado. Tal vez en esta interpretación esté latente un nuevo escenario político. En él, los socialistas renovados, vueltos a su ideología internacionalista, en lugar de un acoso a una derecha que representa una mayoría sociológica, retomarán el modelo de la socialdemocracia, del felipismo final, y los populares huirán de las formulaciones extremas actuales hacia el centro derecha social. Y en ese escenario, las posiciones nacionalistas moderadas, como hicieron en su momento las catalanas y las vascas, encontrarán también un lugar de acogida y de cooperación. Una lectura desde las ciudades, que es donde normalmente se perfilan los escenarios de futuro. También en Galicia.