Humanizar la sanidad

| JAVIER CARRO |

OPINIÓN

06 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Denominación utilizada por algunos políticos sanitarios en alusión al uso comedido de recursos, tanto humanos como materiales, mientras otros proclaman a los cuatro vientos: «¿Todo para todos?» La sanidad ha convertido a España en un reino de taifas -las desigualdades territoriales son notorias-. La ministra gallega Elena Salgado no ha conseguido liderar dicha materia, donde cohesión y equidad son quimeras -demos un voto de confianza al prestigioso investigador y recién nombrado ministro de Sanidad, Bernat Soria-. Las consejerías sanitarias manejan los mayores presupuestos económicos (más de 1 de cada 3 euros totales), causa primordial de la tasa impositiva actual que aumentará exponencialmente en los próximos años. Para tratar de agilizar el sistema y contener el gasto surgieron diversas iniciativas: las fundaciones y Medtec de Romay y Núñez Feijoo -recientemente disueltas-, las concesiones (Alzira, de Adeslas), los Centros de Alta Resolución (Chares) en Andalucía o los PFI en Madrid. A diferencia de otras comunidades, Touriño no se ha planteado nuevos modelos para construir más hospitales, mientras 34.907 gallegos esperan para operarse. Paradójicamente, y aunque los sindicatos reclaman más actividad en horario de tarde, en Galicia se cerrarán unas 430 camas de promedio entre julio y septiembre. La demanda en las carreras del área de salud es muy superior a la oferta de plazas de la Universidad de Santiago (Medicina tienen 1.562 solicitudes para 275 plazas), y los privilegiados que se convierten en médicos o enfermeras escapan de Galicia con rumbo a Portugal, Inglaterra o Madrid. La sanidad del futuro debe fijar como meta su humanización: informar de modo transparente, individualizar los procesos -adecuándolos a los enfermos-, mejorar la comunicación medico-paciente y médico-familiares, enseñar a afrontar la muerte, desterrar los tabúes de enfermedades terminales, ampliar las unidades de tratamiento psicológico a enfermos, potenciar el acceso remoto al paciente por parte de su médico, habitaciones individuales en los hospitales, descongestionar las urgencias y eliminar los pasillos y mayores medios y presupuestos para atención primaria. Debería recuperarse la figura del anti guo médico de cabecera, y la relación que existía con éste. La eficiencia tiene que empezar por la ética. Humanizar la sanidad es el nuevo reto.