LÍNEAS SECUNDARIAS | O |
18 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.LOS santiagueses han recurrido al Instituto Astrofísico de Canarias para que les ilumine en la tarea de cambiar el alumbrado de la Alameda, porque ya no ven brillar la Vía Láctea cuando miran hacia el cielo. Muchos científicos sostienen que el ser humano comprendería mejor su microscópica condición si hubiese evolucionado con tres ojos, los dos de siempre, y otro en la coronilla para no perder de vista la inmensidad de lo que hay ahí arriba. Por motivos menos filosóficos, a Lores, alcalde de Pontevedra, también le ayudaría a dimensionar su resultado electoral un tercer ojo en la coronilla. Y así tener presente a cada parpadeo que, muy por encima, hay otro candidato a alcalde que obtuvo casi el doble de votos; 12 concejales frente a 7. Un pacto de Lores con el PSOE pontevedrés (6 concejales) le concedería la legitimidad de la que ahora carece y, por tanto, le eximiría de mirar para arriba. En cambio, Pontevedra está en manos de un alcalde al que votaron sólo el 17% de los vecinos mayores de edad y que la semana pasada suspendió el primer pleno porque su minoría le impedía aprobar el orden del día. Los pactos han cimentado estas semanas la legitimidad de gobiernos municipales en decenas de ayuntamientos en los que la fuerza mayoritaria, casi siempre el PP, ha quedado fuera. Pero Lores y Teresa Casal, la candidata socialista que lleva al alcalde agarrado por una cadena que tensa según de dónde sople el viento, no debieran seguir mangoneando la voluntad popular. O pactan o la situación se hará insostenible, por ejemplo, cuando llegue el otoño y haya que aprobar los presupuestos municipales. Si el BNG y el PSOE son incapaces de sellar un acuerdo que ya está fuera de plazo, Lores debe reconocer con humildad su situación de usurpador de una alcaldía que no ganó y dejar paso al más votado.