La ley de la selva

OPINIÓN

01 mar 2017 . Actualizado a las 18:37 h.

Vamos a tener que recurrir al inspector Clouseau, el de la Pantera Rosa, para que ponga un poco de orden en el guateque que se han montado nuestros ayuntamientos, porque la cosa es tan disparatada que solo él será capaz de poner remate a lo que el tiempo ha convertido ya en una práctica habitual, por mucho que estemos ante una ilegalidad manifiesta. Los concellos gallegos no solo no saldan sus deudas con los proveedores. Tampoco aprueban los presupuestos dentro de plazo, ni remiten sus cuentas a tiempo y tienen su solvencia financiera comprometida. Y ahora sabemos que, además de todo esto, convierten los presupuestos en papel mojado. Así lo acaba de revelar el informe de fiscalización del Consello de Contas, del que da cuenta hoy este periódico. Pero a nuestros ayuntamientos les trae sin cuidado. Ellos a lo suyo. A seguir gobernando al margen de las normas establecidas. Y así, como los presupuestos se aprueban cuando se puede y no cuando se debe, nos encontramos con que solo ejecutan una mínima parte de las inversiones presupuestadas. O lo que es lo mismo, que la práctica totalidad de sus inversiones no están sujetas a los presupuestos y que, por tanto, carecen de legitimidad. Hubo un alcalde que acabó procesado por dedicar fondos europeos a celebrar la fiesta del mejillón en escabeche. O algo así. Pues hasta que no hagamos lo mismo con otra media docena de munícipes, nuestros concellos estarán más próximos a la ley de la selva que a lo lícito y razonable.