N o le falta razón al hoy diputado raso de IU Gaspar Llamazares: «Congelar un salario mínimo de miseria no es austeridad, es ensañamiento». No es austeridad, no. Porque el salario mínimo interprofesional no lo pagan las Administraciones, así que no ayudará a recortar el déficit público; ayudará al empresario. No es austeridad, salvo para el que lo percibe, austero él: porque resulta muy difícil vivir con 641 euros al mes (y dos extras) en un país en el que todo sube cada 1 de enero: alquiler, carburantes, servicios municipales, agua, peajes, transportes... No es austeridad, al menos en algunos lugares de Europa: porque en Irlanda, país rescatado, se percibe el doble. No es austeridad, es un primer mensaje del Gobierno del PP, que bien podría completar con esta sugerencia: congelen a la vez los sueldos máximos, los privados y los públicos.