Así empiezan a conocer en Estados Unidos al base catalán, que ya ha logrado encandilar a sus aficionados tras solo cuatro partidos. Ricky mete cada día que juega una de sus asistencias en el Top Ten de la jornada y se puede estar generando una veneración hacia su particular visión del básquet, con lo difícil que resulta que el público americano disfrute de un jugador que es verdaderamente unselfish, es decir, que siempre piensa en sus compañeros antes que en sí mismo, la antítesis del concepto de baloncesto NBA. El juego por excelencia donde prima el don individual sobre el colectivo (Europa) empieza a dar sus primeros pasos hacia un estrellato.
Hace muchos meses me preguntaban qué le pasaba a Ricky y si no sería un fracaso su salto del charco. Pregunté a todo el que pude, para estar seguro de mi respuesta, y en todos los casos, la explicación era la misma. Triunfará. ¿Motivos? El concepto diferente del juego del pick and roll (bloqueo y continuación) en la NBA. Otra de las discusiones es su progresión en el tiro. Defiendo desde hace mucho tiempo que el tirador, aquel que tiene talento puro, se convierte en una máquina de hacer puntos con la exhausta repetición (Navarro, por ejemplo); y todo aquel que ve el aro muy pequeño y esconde su deficiencia, con confianza, constancia y un poco de suerte, ve disminuir su ineficacia. Paso hacia el que camina Ricky.
Rubio es un conocedor perfecto del juego de equipo, sabe que su privilegio y don natural para encontrar al compañero mejor situado lo llevarán al All Star y ser uno de los mejores asistentes esta minitemporada. Y los pases por debajo de las piernas a Nowitkzi o su no look pass a sus colegas de los Minnesota, se harán populares. Milicic se puede llevar algún balonazo en la cara si no está atento; tiempo al tiempo.
Es raro que un amarrategui como Adelman le de tantos minutos a un rookie europeo, pero hay cosas que también mandan en la NBA. Ricky despierta pasiones entre los aficionados y su camiseta es de las más vendidas en Minneapolis. No tengo dudas, volveremos a soñar con Magic, con menos talento ante el aro, pero la misma facilidad para hacer disfrutar con sus pases a los que una asistencia nos sirve tanto o más, que venerar a los que las anotan.
Dijo Chris Sheridan, reputadísimo periodista de la mejor liga del mundo, «Perdón por la vulgaridad irlandesa, pero ¡hostia puta! Ricky Rubio». Amén.