Hasta el fondo de lo desconocido

Tino Novoa EN LA FRONTERA

OPINIÓN

04 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

B audelaire concluye uno de sus más celebres poemas con este verso: «Hasta el fondo de lo desconocido para encontrar lo nuevo». Es el final de un viaje que simboliza la insatisfacción, la búsqueda de esperanza en una época en la que todo parece aliarse en contra. Con el Gobierno empeñado en someternos a una especie de ducha escocesa, encadenando los peores presagios. El último, la cifra de 630.000 parados más en los próximos meses. Así es imposible que haya confianza. Lo dijo Mariano Rajoy en Córdoba cuando había un millón de desempleados menos de los que puede haber al final de este año. Y no es una cifra, porque cada parado más es otra vida que queda en suspenso, otra ilusión que se marchita.

Hay que desmitificar las cifras, como dice el ministro de Economía. Sí, pero aquellas que se han convertido en un lastre que nos hunde más y más. Como la del déficit. Al final, el presidente ha acabado asumiendo la realidad. Sacralizar objetivos imposibles es una condena a muerte. Por mucho que haya quien se empeñe en lo contrario. El presidente lo hizo en campaña, y lo mantuvo hasta el otro día. Pero nunca es tarde para rectificar. Al final, Rajoy y Zapatero tienen sus puntos de encuentro. Y es que cuando toca tomar decisiones, las cosas pierden el poso de la demagogia y cobran el color de la dolorosa verdad: que lo que está en juego es el Estado del bienestar. Porque un déficit del 5,8 % para este año conlleva un recorte de 29.000 millones, el triple del acordado en su día por el Gobierno socialista y que obligará al Ejecutivo actual a duplicar los ajustes de diciembre en las cuentas que presente a final de mes. Después, eso sí, de las elecciones andaluzas y asturianas. Que los votos, votos son, y conviene no espantar al electorado.

Pero hay que reconocerle al presidente el valor de romper la dinámica de sumisión a los dictados de Bruselas. ¿También de Merkel? Resulta difícil de creer que no haya habido una componenda sotto voce. Sea como sea, ahora falta dar el paso, el que nos lleve de la austeridad al impulso de la economía. Las reformas en marcha no van a sacarnos de la crisis. Los bancos prefieren hacer negocio comprando deuda pública con el dinero que les presta el Banco Central Europeo en lugar de invertirlo en la economía real. La reforma laboral traerá más desempleo, porque lo que realmente necesitan las empresas es que rebrote el consumo. Y eso será imposible con más paro, menores salarios y un mercado exterior seco para nuestras principales industrias. España necesita de Europa, y ambas necesitan impulsos, no dogmatismo. Tampoco nos sirve que el Gobierno nos recuerde cada día lo mal que estamos. Eso ya lo sabemos. Lo que necesitamos son respuestas, planes, políticas constructivas? Solo así el viaje tendrá un destino, aunque haya que hurgar en lo desconocido para encontrar un nuevo horizonte.