El gran error del 5,8 por ciento

OPINIÓN

05 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

V íctima involuntaria de un pésimo discurso político, la opinión pública española parece entusiasmada con este Rajoy desconocido que, invocando palabras tan clásicas y vacías como «decisión soberana», acaba de darle una patada a la UE en el culo de España. La que se nos viene encima es de tente y no te menees, aunque el hecho de advertirlo me sitúe en contra de la inmensa mayoría de técnicos, académicos y «todólogos» a los que el pronto del 5,8 % de déficit parece saberles a agua bendita, si son católicos, o a una dosis de ibuprofeno -que también vale para todo-, si son agnósticos.

Si Rajoy quisiese jugar a poder soberano, y modificar la incidencia sobre España del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, lo que tenía que modificar era la fecha del 31 de diciembre del 2013 como referencia ineludible para el ajuste del déficit al 3 %, alejando dicho objetivo dos o tres años más. Porque ese cambio, que sería otro disparate, permitiría hacer políticas diferentes, con hipotéticos estímulos al crecimiento y una relajación efectiva en los recortes, y constituiría una alternativa teórica a este equilibrio acelerado que queremos lograr a base de austeridad e incrementos presupuestarios.

Pero lo que hizo Rajoy, que sigue afirmando la necesidad de rebajar 5,6 puntos de déficit en 20 meses, fue cambiar el ritmo de la operación y mantener sus contenidos, de forma que, en vez de pasarlas canutas ahora y aflojar en el 2013, como hubiese aconsejado Maquiavelo, y como de hecho propuso la UE, nos vamos a relajar ahora, cuando solo lo necesitamos para las elecciones andaluzas, y nos vamos a angustiar en el 2013, cuando el objetivo final sea imposible, y cuando las nuevas vueltas de tuerca incidan de forma demoledora sobre un país agotado, parado, e incapaz de ilusionarse con la salida del túnel.

Así que -a cambio de nada, querido Mariano-, has puesto en duda las claves del ajuste liberal que alienta en tus discursos, nos has mandado el tremendo y equivocado mensaje de que los principios también se pueden cambiar, y nos has creado una relajación que, por ser ficticia, no puede ser usada para nada, porque no disponemos de recursos efectivos para incentivar el crecimiento, ni tenemos de presidente a ese izquierdoso Rubalcaba -verdadero inspirador de tu arranque soberano- que solo tardó tres segundos en aplaudirte la machada. Con este relajamiento virtual del déficit, se hace imposible cumplir el compromiso del 3 % que, como país «serio y razonable», hemos aceptado para el 2013. Y mucho me temo que, tras enviar al mundo tan rendido mensaje, acabemos viendo cómo la prima de riesgo se come en tres tardes el respiro que has ganado. Porque eso de que «no incumplimos lo pactado» es una broma.

Y las bromas hay que pagarlas, porque nadie las considera dentro del marco soberano que acabas de invocar.