El método Bielsa es ganar. Dice el argentino de moda, que entrena al Athletic, que no se compite para perder. El método Bielsa es trabajo, trabajo y trabajo. Tiene los ojos borrados de ver tantos vídeos de partidos. Una y otra vez. En Argentina ordenó instalar una pantalla en la furgoneta que lo trasladaba a los entrenamientos para no perder ni un segundo y, mientras conducía su asistente, seguir viendo partidos. El método Bielsa es que corra la pelota, no los jugadores. El método Bielsa es apostar por el fútbol, no por la especulación. El método Bielsa es ver los partidos de cuclillas, en tensión, sin parpadear. Pero ¿cómo ha hecho la revolución en el Atlhetic? ¿Cómo consiguió convertir un equipo de balones largos, de centros a la olla del área y de brega en una orquesta de asociaciones exquisitas? La respuesta está en la guinda del método Bielsa. Y la guinda es que al fútbol juegan seres humanos. Y Bielsa los estudia, los mima, los exprime. Lo definió a la perfección con una frase de poeta un jugador del Atlhetic tras el repaso para la historia que le dieron al Manchester de sir Alex Ferguson: «Bielsa ha logrado sacarnos cosas de dentro del cuerpo que no sabíamos que las teníamos». El ochenta por ciento de un partido son las ganas. Como en todas las cosas de la vida.