Estrenar zapatos

Eduardo Riestra
Eduardo Riestra TIERRA DE NADIE

OPINIÓN

08 abr 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

S emana Santa de poca procesión por la lluvia, que yo no sé si es el diablo o es el mismo Dios que se quiere cargar las tradiciones trágicas de los españoles. Esto no se puede explicar? ¡hay que vivirlo!, dicen enjugados en llanto los encapuchados. Y hoy, Domingo de Resurrección, que alguien ha movido la piedra y el sepulcro está vacío, los niños estrenan zapatos que les aprietan porque todavía están duros, y les sueltan a sus madres tacos propios de bares del puerto o del mercado central de frutas y verduras. Ahora el Domingo de Resurrección es día de estreno de películas soeces para niños que estrenan zapatos y saben más de perversiones sexuales que sus padres. Antes, este día, en mi ciudad abría La Ibense, y allí comulgábamos con helado de chocolate. Ahora, por supuesto, La Ibense ya no existe. En su lugar solo hay torres de Babel, arruinadas por la codicia de los hombres o vendidas al peso; cajas de ahorros, bancos pastores. Domingo de Resurrección para un país en el que nadie cree, pero que no puede -¿por qué?- vivir sin los mercados. No puede vivir sin dar altos rendimientos a los especuladores, porque ese es el tipo de vida que nos han impuesto: el de la deuda y la usura. El del canibalismo. País en que entregamos a nuestros vecinos atados de pies y manos a la caravana de árabes que pasan camino de Zanzíbar con una cadena de esclavos. Y sin embargo es un Domingo de Resurrección. Católicos, agnósticos, evangélicos, ateos, actores y fontaneros no deberíamos dejar pasar la liebre. Resucitemos, coño.