S orprende que el presidente del Gobierno no se haya dirigido por televisión a la nación para informar sobre la situación de España y explicarnos con palabras llanas las medidas que ha adoptado y que piensa adoptar, y cuáles van a ser, a su juicio, los resultados en el corto, medio y largo plazo.
Desde que Roosevelt lo hiciera en los treinta hasta Sarkozy en estos días, muchos presidentes han utilizado la radio o la televisión ante un acontecimiento importante o una situación excepcional. La actual lo es para España y en lugar de ver a Rajoy hablar a los españoles con solemnidad y lenguaje sencillo desde TVE en horario estelar, presenciamos atónitos un coro de voces disonantes, contradictorias y balbuceantes entre miembros del Ejecutivo y del PP, mientras el presidente permanece mudo.
Los ciudadanos son conscientes de la situación que atraviesa España y la padecen, pero ansían saber cómo y cuándo se puede salir de ella con esfuerzo colectivo y renuncias proporcionales de todos, incluidos políticos, sindicatos, patronal y oligarquías. Necesitan que alguien con autoridad moral les diga que a todos compete un esfuerzo común y un sacrificio proporcional; oír de un político decente al que le han otorgado la mayoría absoluta que los sacrificios van a merecer la pena, que todos los colectivos van a contribuir según su posición social y coyuntura actual, y que hasta aquí hemos llegado en la creación y ampliación de cargos y organismos públicos para atender la voracidad insaciable de políticos y sindicatos por otorgarse puestos de trabajo remunerados opíparamente con el dinero del exánime contribuyente. Necesitan escuchar que quien evade impuestos será perseguido y castigado con dureza; que quien la hace la paga, y quienes decidieron vivir per se de la subvención y del Estado de bienestar tienen los días contados y también a ellos les compete el esfuerzo. Necesitan saber que mantendremos ese Estado de bienestar sin salarios y condiciones chinas, a base de trabajar mejor y podar con firmeza la selva de ramas duplicadas, improductivas y carísimas.