07 may 2012 . Actualizado a las 10:14 h.
La incógnita que se plantea desde anoche es qué efecto va a tener en la política de la UE el relevo de Sarkozy por Hollande. Seguramente, menos que el deseado por quienes han depositado sus esperanzas en el socialista francés. Pero de entrada ya ha hecho cambiar el lenguaje al Gobierno alemán, que muestra su disposición a trabajar con el galo en un pacto de crecimiento. Europa necesita un respiro.