Perrenchas

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

Sostiene el conselleiro que a los estudiantes gallegos les ha dado una pataleta. O sea, que las tibias protestas de estos días son una perrenchiña de desahogados que antes de embrutecerse en el botellón juegan un ratito a revolucionarse. Tiene razón el conselleiro. No hay ningún motivo objetivo para que estos chavales protesten, aunque su reproche tenga tan poco músculo que el encargado de atenderlos apenas lo considere una rabieta. Al fin, no son ellos los que viven en un país con una tasa de paro juvenil que supera el cincuenta por ciento. No son ellos los que escuchan a diario los torpes balbuceos de una clase dirigente en estado de shock, incapaz de enderezar el rumbo del desastre. No son ellos los que conviven con un padre o una madre que se ha quedado sin trabajo y que apenas son ya un número que crece y crece con la resignación general. No son ellos los que reciben a diario el mensaje de que los bancos deben ser salvados y las personas, sacrificadas, como si fueran un daño colateral inevitable del sistema. No son los jóvenes gallegos los que están siendo invitados a marcharse, con lo humillante que es que te echen sin que puedas elegir. No son ellos los que van a vivir peor que sus padres, los que fueron educados en la confusión del nuevo rico, los que deberán construir el futuro sobre las cenizas amargas del desencanto, ese que arrebata la energía y dinamita la ilusión. Tiene razón el conselleiro. Lo de los jóvenes gallegos es tan solo un berrinche. Porque les sobran motivos para estar enfadados, indignados, asombrados y angustiados. Cuando se den cuenta, quizás les dé algo más que esta pataleta que tan poco preocupa al conselleiro.