«Hibris»

Gonzalo Ocampo
Gonzalo Ocampo EL RETROVISOR

OPINIÓN

Es llamativo el hecho de que tantos y tantos conductores de automóviles parezcan decididos a invertir la significación de las señales verticales de circulación indicativas de prioridad de paso, al igual que de la señal horizontal de ceda el paso, triángulo con vértice opuesto al lado menor dirigido al automóvil que se acerca y que impone a su conductor la obligación de ceder el paso a otros vehículos en la inmediata intersección. Es notorio que en este plano del tráfico las desobediencias se multiplican y con ellas las situaciones conflictivas, singularmente en carriles de incorporación a variantes de población, a vías de circunvalación, en el entorno de centros urbanos y aun en autovías.

A esa legión de conductores es de aplicación el término griego hibris, de amplio sentido pero que afecta literalmente a cuantos hacen hábito de un «desprecio temerario al espacio personal ajeno», desconocedores de la mesura. El castigo que imponían los dioses griegos a los hibris consistía en fulminarlos con rayos. Aquí, por tantas razones, pasan desapercibidos salvo para quien los padece.