Evitar el suicidio

Alfredo Vara
Alfredo Vara EL PUENTE

OPINIÓN

Galicia camina hacia el suicidio. Las cifras del 2011 que se difundían el fin de semana confirman que continúa la caída de natalidad que arrastramos desde hace décadas y que nos va convirtiendo en un país de viejos. El aumento consiguiente del número de fallecimientos nos conduce inexorablemente hacia una pirámide de población extrañamente engordada por el centro y que camina hacia una aterradora forma de flecha con la punta hacia abajo.

Lo peor es que las perspectivas distan mucho de ser positivas. El dato que se conoció ayer y que sitúa el paro juvenil ya en un demoledor 52,1 % no pronostica nada bueno para el próximo futuro. La precariedad del empleo de un alto porcentaje de los jóvenes que aún lo tienen, la enorme dificultad de acceder a créditos para comprar unas viviendas que aún siguen siendo caras, la escasa oferta en alquiler y las negativas perspectivas económicas globales no constituyen el mejor marco para que una pareja joven se plantee tener descendencia y mucho menos tener más de un hijo.

Si se añade el escuálido panel de ayudas a la natalidad, el horizonte adquiere tonos tan oscuros que rozan el negro, aun sin mencionar el temor que una reforma laboral que reduce drásticamente los derechos de los trabajadores infunde a muchos jóvenes a la hora de acogerse a reducciones de jornada o a alguna otra de las escasas ventajas que la legislación ofrece a quienes acaban de ser madres o padres.

Cada minuto que pasa sin afrontar un estudio a fondo de las causas y circunstancias que nos han llevado a esta situación para saber cómo invertir esta destructiva tendencia es un paso más hacia el suicidio colectivo de Galicia.