Tiempo de verano

Gonzalo Ocampo
Gonzalo Ocampo EL RETROVISOR

OPINIÓN

09 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Verano del 2012, un tiempo nuevo, con previsiones oficiales para el tráfico análogas a las de años anteriores: muchos millones de desplazamientos sobre los itinerarios básicos de la red viaria, con intensidades especialmente elevadas en fechas predeterminadas, coincidentes con el inicio y término de períodos vacacionales y, además, consejos y recomendaciones en abundancia.

Siendo la mayoría de los viajeros personas de conductas cabales, tal vez no se sientan en la necesidad de reconsiderar sus modos de conducción, más bien han de atemperarlos a las cambiantes circunstancias de la circulación. Es en este contexto en el que ha de pedirse al ángel guardián que nos libre de esas dos especies de conductores que quiebran o pueden quebrar la siempre relativa armonía en la que el propio tráfico se desarrolla: los presurosos y los distraídos, proclives unos a vencer distancias en tiempo mínimo y amantes otros de hacer compatible la conducción segura con la atención al paisaje. Aun así, se entiende la sempiterna llamada a la prudencia, claro que bien entendida. No se trata de una calculada abstención en el plano de las decisiones que tantas veces han de tomarse en situaciones conflictivas, más bien se trata de una urgente ponderación de medios para utilizar aquellos que permiten alcanzar el fin de terminar felizmente cada viaje. En realidad, no otra cosa que el funcionamiento del sentido común llevado a los avatares del tráfico.