La ley del embudo

Alfredo Vara
Alfredo Vara EL PUENTE

OPINIÓN

17 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Uno de los mayores motivos del cabreo que se está adueñando de muchos miles de ciudadanos afectados por los draconianos recortes del Gobierno de Rajoy es la sensación de ser víctimas de una nueva variedad de la ley del embudo, que hace recaer el peso de las medidas sobre las economías más débiles y fáciles de controlar.

Lo peor es que no solo provoca las iras de los afectados dentro de nuestras fronteras, sino también de quienes, en el exterior, se sienten víctimas de una especie de tomadura de pelo.

Ocurre ya con algunos de los más conocidos clubes de fútbol europeos, que están empezando a alzar su voz, cansados de ver cómo potentes equipos españoles a los que tanto les cuesta vencer en la Champions les compran jugadores y no les pagan lo acordado -como reclama el PSV Eindhoven al Sevilla-, o siguen haciendo fichajes millonarios mientras deben elevadas cantidades al Estado. El mismo Estado que llama a las puertas de Europa para sanear sus depauperadas cuentas públicas y el agujero de sus bancos, y centra sus alardes de austeridad en rebajar los sueldos a policías, médicos o bomberos.

Mientras el fútbol deba más de 700 millones y sus cuentas no se conozcan en detalle porque algunos clubes ni se molestan desde hace años en presentarlas en el Registro Mercantil, y se sigan manteniendo agujeros como los del elevado fraude fiscal o las cuentas de algunas televisiones públicas, nuestra credibilidad exterior seguirá por los suelos, y por las nubes el cabreo de quienes, mientras tanto, pagan la mayor parte de la factura por los platos rotos, solo porque quitárselo a ellos es mucho más fácil, rápido y cómodo.