Nació en Brest. Es de origen vasco. Pero defiende la albiceleste de Argentina y la blanca del Madrid. Es Gonzalo Higuaín, que se queda. Esta semana, el Madrid juega los dos primeros partidos más o menos serios (Oviedo y Benfica). Higuaín empezó en el River. Su nacimiento en Francia se debe a que su padre era futbolista y estaba allí cuando Gonzalo llegó al mundo. El padre, defensa. El hijo, delantero. Dicen que la Juve llegó a ofrecerle a Higuaín siete millones de euros al año, el doble de lo que gana en el Bernabéu. También el PSG lo quería en París para su proyecto de estrellas. Pero a Gonzalo, el Pipa, Higuaín, le llegó lo que le dijo al oído su entrenador y el cariño de la afición en la fiesta del título. Espera, este año sí, tener las mismas oportunidades que Benzema. El año pasado no fue así y logró 26 goles y once asistencias. Salía de una lesión de espalda de medio año y se encontró a Benzema como un galgo de precisión. Pero Higuaín discute de precisión con cualquiera. Es increíble. Lleva seis años en el Madrid y siempre parece que no es titular, pero ha firmado temporadas de 24 y 39 tantos. Ya supera los cien en el club (103). Sabe lo que es marcar en un clásico River-Boca, y hacerle al Boca un gol de tacón. Es pescador de red.