Dando vueltas en el túnel

Manel Antelo
Manel Antelo LÍNEA ABIERTA

OPINIÓN

02 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Muchas economías europeas -entre ellas la española- no acaban de despegar. Entre las muchas y diversas causas que están detrás de ello, la política económica errática e improvisada que aplican es, sin duda, una de las determinantes de que el final del túnel se aleje.

Tras la Segunda Guerra Mundial, la confianza y el optimismo rebosan. Sin embargo, la crisis petrolífera de 1973 quiebra este optimismo: rompe la creencia de que los costes disminuirían continuamente y sume al mundo en una crisis que las políticas de demanda son incapaces de resolver. Porque en la raíz de la crisis está el fuerte aumento de los costes de producción, algo que antes era inconcebible.

La idea de que la gestión de la demanda resolvería el desempleo o la inflación es una de las más brillantes del siglo XX. Dado que cualquiera de los dos problemas podía causar crisis económicas, había que combatirlos con la actuación pública, pues los mercados podían ser incapaces de hacerlo por sí solos. La receta parecía simple: frente al desempleo, el Gobierno aumentaría el gasto público, reduciría los tipos de interés y/o bajaría los impuestos; frente a la inflación, aplicaría las medidas opuestas.

Las cosas cambiaron con la crisis petrolífera de 1973. De estar motivada por la demanda, la inflación pasó a estar provocada por aumentos de costes en los que el cartel de la OPEP tuvo mucho que ver. Y como las herramientas keynesianas estaban diseñadas para gestionar la demanda agregada, poco podían hacer frente a un problema de oferta. Se abre paso la idea de que el equilibrio de una economía se consigue a base de equilibrios en los mercados que la componen. Y como se cree que los mercados funcionan mejor cuanto menos se interfiera en ellos, se inicia un proceso de privatización, desregulación, control de precios vía política monetaria? un proceso que se fue acentuando hasta el pasado más reciente. ¿Les suena?

En estas andábamos cuando el año 2007 arribó la crisis financiera. La carestía del crudo vuelve a cruzarse en el camino con tres agravantes hasta ahora desconocidos. Por una parte, la posición de muchos Estados para gestionar la demanda es más endeble que nunca, pues las privatizaciones hicieron que su capacidad para crear empleo fuese menguando hasta anularse. Por otra parte, y como consecuencia del déficit de regulación, los mercados, especialmente el financiero, se descontrolaron. Finalmente, al enfatizar la política monetaria, se dejaron de lado las fiscales y de distribución de rentas.

¿Cómo desandar ahora el camino recorrido? Ante los nuevos tiempos tal vez haya que aplicar nuevas recetas que a día de hoy es posible que? ni se conozcan. De ahí la improvisación.