A cudo a las fuentes. La Real Academia de la Lengua define la primera acepción de la voz «dilema» como la «obligación de seleccionar entre dos opciones distintas», las mismas que tiene el presidente Feijoo para convocar las próximas elecciones autonómicas: en el otoño o después del otoño. Es tan complicado acertar que solo es comparable con el matemático ruso Perelman, que fue capaz de descifrar la conjetura matemática de Poincaré.
El presidente Fraga no le hacía ascos a quienes escribían que tenía el Estado en la cabeza, como un De Gaulle aunque sin generalato evidente. Pérez Touriño interpretaba la autonomía como una especie de clase de doctorado, o quizás como integrante del tribunal de una tesis doctoral colectiva acerca de Galicia. Era el presidente y los restantes miembros del tribunal virtual eran todos del Bloque. Feijoo lleva en el lóbulo izquierdo del cerebro, ¿o en el derecho?, las cifras macroeconómicas de Galicia. Y como en la conjetura de Golbach, volviendo a la matemática, parcialmente resuelta, mantiene su vocación de pionero en la apuesta personal por adelgazar los costes de una autonomía que sin ser rica, se empeñó en parecerlo o aparentarlo.
Estoy de acuerdo con su planteamiento de reducir, de redimensionar el Parlamento, incluso desde la visión de una política de gestos de la que estamos ayunos. Abrir un debate en torno a los 60 parlamentarios resulta tan estéril como dialécticamente obtuso. Reinventar Galicia desde un Gobierno redimensionado y sin boato ocioso, revisitar el catálogo de errores propios y ajenos, acumulados o de nueva creación, pervive en el discurso del presidente Feijoo, y debe, a mi juicio, ser uno de los ejes de su nueva oferta electoral.
Los ciudadanos han aprendido a ser exigentes, los electores pondrán muy alto el listón de las nuevas conveniencias. Los candidatos volverán a la pedagogía más eficaz e inmediata, a contar que construiremos el edificio que estamos apuntalando, desde otros supuestos, y que ya toca arrimar el hombro. Todos hemos sido, todos somos culpables, por acción o por omisión, por complicidades múltiples, aunque muchas las dicte el silencio.
Vamos a volver donde solíamos, con el manual de un aprendizaje donde todavía no se ha escrito la palabra fin. Final del trayecto de la crisis. Final del abatimiento. Final de las últimas secuelas de un festín que no hemos elegido, en el que solo fuimos comparsas.
Feijoo tiene que contar su proyecto mirándonos a los ojos. Contar Galicia. No sé si antes o después del otoño. A lo mejor aquí no importan los dilemas.