E l anticipo electoral aprobado anteayer es el último fracaso, por ahora, del presidente Feijoo. Porque es el reconocimiento explícito de su falta de ideas, de su incapacidad de gestión y del agotamiento de su proyecto. Porque Feijoo fue elegido para un período de cuatro años y sin embargo renuncia a una parte importante de su mandato, a uno de los cuatro presupuestos de su legislatura, a pesar de tener mayoría absoluta en el Parlamento.
El balance de su gestión económica coloca al Gobierno Feijoo como el peor de toda la historia democrática de Galicia. En sus apenas tres años y medio de mandato hemos sufrido el peor proceso de destrucción de empleo de nuestra historia. En este período hemos alcanzado el nivel más alto de desempleo jamás conocido en Galicia. Nunca antes de Feijoo la economía gallega ha sufrido dos recesiones en menos de cuatro años.
Además, Feijoo es el único presidente de la Xunta de Galicia que ha reducido los recursos destinados a la sanidad, la enseñanza, la protección social, la política de empleo o las infraestructuras. Él ha sido el campeón de los recortes pero no de la austeridad, porque en tres años ha generado un volumen de deuda pública igual a la acumulada en los 25 años anteriores con cuatro presidentes. Bajo su gobierno, Galicia ha retrocedido una década, porque el nivel de gasto público, el número de ocupados y el valor del PIB se acerca al del 2002.
Y en cosas muy importantes peor. Estamos en peligro de ver desaparecer las entidades financieras gallegas, la gran mayoría de los sectores industriales están en grave crisis, el sector primario, la ganadería y la pesca están en situación casi agónica. El pequeño comercio y casi todas las actividades de los servicios, tanto públicos como privados, viven los peores momentos de su historia. Y de la construcción, tanto en edificación de viviendas como en la obra pública, ya es mejor no hablar.
Este es el balance objetivo, basado en los datos reales, que permite afirmar con rotundidad que su gestión ha sido un fracaso total. El presidente y su Gobierno han fracasado en gestionar la economía y el empleo, que es lo que más preocupa a los ciudadanos.
Solo un argumento podría servir de justificación ante la terrible herencia que deja. Que su presidencia se ha desarrollado en la peor crisis del capitalismo desde hace 100 años. Eso es cierto. Pero también lo es que esa justificación no le sirvió a ninguno de los presidentes que convocaron elecciones desde que estalló la crisis. Y que los ciudadanos los han castigado a todos casi sin excepción. Desde Touriño a Zapatero pasando por Sarkozy.
Feijoo inició en el 2009 el ciclo de éxito electoral del PP que terminó con la victoria de Rajoy. Y ahora se enfrenta al riesgo más que probable de que su derrota en Galicia abra el ciclo de fracasos electorales a nivel de España, porque la crisis que acabó con los Gobiernos del PSOE se puede llevar por delante los del PP