Reforma administrativa

Andrés Precedo Ledo CRÓNICAS DEL TERRITORIO

OPINIÓN

01 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Es encomiable el interés de Núñez Feijoo por iniciar el proceso de modernización y reforma de nuestra organización administrativa. Tras las elecciones deberá retomarla. Los objetivos estaban bien planteados, pero la metodología aplicada ha sido un fracaso. Lo sucedido con el área metropolitana de Vigo resulta paradójico o anacrónico, según se mire. Paradójico porque la experiencia de otros casos nos enseñó claramente que el liderazgo debe recaer en el alcalde de la ciudad principal, y que cuando esto no se hizo así el organismo fracasó, fuera cual fuese el formato administrativo aplicado. Sin hacer caso a las experiencias anteriores, se eligió un camino equivocado. Y anacrónico, porque el modelo administrativo que inspiró el estatuto del área metropolitana fue inoperante en todos los casos. Muchos textos legales siguen vigentes, pero todos los entes creados fueron disueltos. Era ya una fórmula fracasada antes de ponerla en marcha.

Tampoco la fusión de municipios se abordó bien. El mismo error: seguir el procedimiento de la obsoleta ley de régimen local. Es lástima, porque la fusión municipal es necesaria y urgente y porque si no lo hacemos nosotros adaptándola a la realidad territorial de Galicia, nos impondrán cualquier modelo general. En la decisión hay que contar con la participación ciudadana, seguir criterios territoriales y funcionales objetivos, debe compaginarse la nueva organización con el valor de las identidades locales buscando formas propias. La suma de ayuntamientos en quiebra económica nos dará probablemente otro en la misma situación y debe hacerse un estudio económico de ingresos y gastos. Habrá que aplicar criterios de eficiencia económica, estudiar las diferencias entre ayuntamiento y municipio porque de aquí pueden salir ideas importantes, y no olvidar que la fusión indiscriminada puede llevar a una acentuación del despoblamiento rural y del abandono del campo. No es fácil, pero tampoco es tan difícil. Para hacerlo se puso en marcha una comisión técnica ahora paralizada. Claro que si tal comisión iba a dar el mismo resultado que la anteriormente creada de dinamización demográfica, poco podíamos esperar. Yo garantizo que soy inocente, porque no he participado en ninguna de las dos.