Torrente en la tienda del todo a cien

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

17 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Un actor de cine porno, famoso por su rumoreada buena dotación; un concejal socialista; un polígono industrial que lleva el nombre del padre de un notable y honrado político del PP; unas bolsas de plástico con mucho dinero en contenedores; una cantidad indeterminada de chinos? Solo falta que aparezcan un torero y un guardia civil para componer la estampa perfecta de la nueva España cañí. Ni Torrente hubiera compuesto una trama mejor para sus películas. Pero tampoco hace falta: una vez más se acaba de demostrar que la realidad supera a lo imaginado. No hace falta creación literaria ni cinematográfica, cuando hay tanta gente dispuesta a delinquir y enriquecerse por la vía del fraude.

Estamos en un país donde una redada policial rápidamente oculta a la anterior. Mientras anda en los juzgados el saqueo de Marbella, que al final ha servido para rellenar programas del corazón con los dineros y los flirteos de Isabel Pantoja y Julián Muñoz, aparece la operación Emperador, que promete muchas emociones. De momento, hay tantas órdenes de detención que no habrá sitio para todos en nuestras atiborradas prisiones. Tenemos un concejal (y no de urbanismo) que quizá conduzca a algún centro de corrupción, porque es improbable que haya sido él solo quien facilitó todas las licencias comerciales. Y tenemos una ramificación provincial tan amplia, que producirá sorpresas en cuanto se empiecen a publicar los nombres.

¡Qué razón tenía el pueblo llano al hablar de mafia china! Cuando el pueblo huele asuntos turbios, nunca se equivoca. El pueblo viene diciendo que el precio de las gasolinas está amañado, y la Comisión de la Competencia le acaba de dar la razón. El pueblo habla de mafia china, y la Fiscalía Anticorrupción y la Audiencia Nacional también le dan la razón. El pueblo no tiene datos para justificar una denuncia, pero tiene un formidable olfato para detectar lo que se sale de la normalidad. La redada de ayer dio con una fabulosa trama donde se dan cita todos los delitos: blanqueo de dinero, estafas a la Hacienda pública, prostitución, tráfico de personas, usura, extorsiones, juego ilegal y ya veremos si algún delito de sangre.

Lo siento por esos esclavos de los bazares y el todo a cien. Supongo que la inmensa mayoría no son culpables de nada. Se limitan a cumplir unos horarios inhumanos que hasta ahora hemos atribuido a la proverbial capacidad de sacrificio de los chinos. Pero hay que decir una cosa: si esta red les facilitaba mercancías chinas no declaradas a Hacienda, es posible que las tiendas donde trabajan también oculten sus ventas al fisco. Ahora, investíguese hasta el final. Ya está bien de estafas, lavados y de llevarse el dinero en contenedores de este país.