Huelga general para todo

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

19 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Si nada lo impide, y no lo va a impedir, los sindicatos UGT y CC.OO. convocarán hoy formalmente otra huelga general. La venían urdiendo desde hace tiempo, y las protestas sindicales europeas del 14 de noviembre les han brindado la fecha idónea. Así parece que todos los sindicatos de Europa alzan su voz unánime contra no se sabe bien qué: contra los Gobiernos, contra los mercados, contra la crisis, contra las empresas, contra el capitalismo, contra los abusos? Puestos a encontrar una disculpa y un adversario, en estos tiempos de zozobra salen al menos un centenar.

Lo que preocupa a este cronista es la facilidad de nuestros sindicatos para hacer desembocar siempre su cabreo en una huelga general. Solo lo entiendo desde este análisis: las manifestaciones están bien, pero todas se quedan pequeñas para dar cabida a tanta gana de protestar. Los paros parciales son útiles, pero tienen poco eco y no asustan a quien hay que asustar. Otras formas de expresar el malestar quizá sean demasiado alemanas. Así que hay que aspirar siempre a lo grande, a la gran conmoción, a paralizar el país para que Rajoy se entere de cómo piensa el personal.

Con esta supuesta forma de pensar, Méndez y Toxo se han hecho los mayores especialistas del mundo en organizar paros generales. Ya hablan de ellos con la misma normalidad con que se convoca un paro de autobuses. Dominan los trucos, saben qué sectores sensibilizar, tienen una lista de piquetes y una relación de lugares donde actuar y, por supuesto, tienen amplia literatura para el panfleto de animación, para los discursos de agitación e incluso para la traca final de la manifestación que cierra la gran jornada. El único inconveniente es que, a base de abusar del recurso de la huelga general, lo están gastando. Si se convierte en un hábito, pueden conseguir paralizar el país, no lo dudo, pero no conmoverán a quien tienen que conmover, que es ese señor que fuma un puro por las calles de Nueva York.

Por todo eso me pregunto: ¿vale la pena esa catarsis tan costosa para el país? ¿Compensa a los propios sindicatos el gasto y el desgaste que les supone? Y sobre todo, ¿van a conseguir algo? ¿Han conseguido algo las huelgas generales que han hecho a Aznar, a Zapatero y a Rajoy? Si convocan esta protesta, ¿van a renunciar a ese absurdo de pedir un referendo sobre los recortes? ¿Van a conseguir capitalizar el descontento social, que últimamente se canaliza más por las vías de los indignados y del movimiento del 25-S? Y, finalmente, ¿no se les ocurre nada más original? Perdonen estas dudas, sobre todo la última, pero responder siempre con una huelga general empieza a ser tan tópico, que no tiene ni emoción. Por lo tanto, dudo que sea un método eficaz.