26 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
España se ha convertido en el pimpampum de la campaña estadounidense. Primero fue Romney quien la mentó como ejemplo de excesivo gasto público que debía evitarse a toda costa. Ahora es Obama el que la saca a colación para ilustrar la falta de reacción de Europa ante la crisis. Argumenta que, cuando estalló la burbuja inmobiliaria, no actuó con rapidez. Es indudable que tiene toda la razón. Y debería hacernos pensar por qué hemos llegado a ser la piedra de toque, la oveja negra global. Pero no vendría mal recordar al presidente que la crisis financiera que se transformó en tsunami tuvo su origen en su país, en la codicia sin límites de sus banqueros.