Campos magnéticos de DeLillo

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

07 nov 2012 . Actualizado a las 04:00 h.

Sus compañeros de letras reconocen su magisterio, raro entre vanidades. Son espléndidos con él. Martin Amis dice que si la mente tiene dos hemisferios, el derecho y el izquierdo, Don DeLillo escribe desde un tercer hemisferio tridimensional, que está más allá de todo. Paul Auster, el hombre del azar, no puede ser más contundente: «Nadie escribe tan bien como DeLillo». Los libros de este autor tan aplaudido son extraños. No dejan indiferente. Sus personajes están al límite. En atmósferas confusas. Muchos dicen que su mérito es haber sabido reflejar la perpleja modernidad. El miedo que da pensar que pensamos. Ahora descansa de las novelas y ha dado a la imprenta en Estados Unidos y también en España sus relatos, El ángel Esmeralda. Unos pocos textos que son una excelente puerta de entrada a los universos, a los campos magnéticos, del artista que firmó Submundo, para muchos críticos su obra maestra. Este mes está de cumpleaños. DeLillo explica siempre que él no pinta al escribir. Él esculpe. Él libra una batalla con la piedra del lenguaje, como hacía Miguel Ángel, para extraer de la cantera del diccionario las palabras más exactas. Escribir como una ciencia, y la frase preci(o)sa, como una fórmula.