Rajoy, el segundo plato de Aznar

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

OPINIÓN

19 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Ahora nos enteramos de que Rajoy no fue la primera opción de Aznar para ser su sucesor. Rato rechazó por dos veces su dedazo y cuando cambió de idea y dijo que sí su oportunidad ya había pasado. Así lo cuenta el expresidente en sus memorias. De inmediato surgen las preguntas: ¿por qué hace esta revelación que convierte al ungido en una especie de segundo plato tras la negativa del destinado a ser el primero?, ¿por qué ahora, cuando el Gobierno atraviesa por un momento crítico, incapaz de dar la vuelta a la recesión y el aumento galopante del paro?, ¿debilita la posición de Rajoy?, ¿conscientemente? Pero hay más, la causa fundamental que esgrime para que lo eligiera entonces es que pensaba que sabría administrar mejor el desafío de los nacionalistas. Cuando se cumple un año de su victoria electoral, la realidad es que las fuerzas soberanistas tienen más respaldo que nunca en Cataluña y el País Vasco. Desde luego culpar de esto solo al actual inquilino de la Moncloa sería absurdo. Las preguntas surgen de nuevo: ¿por qué Aznar da a conocer cuál fue el motivo que inclinó la balanza en favor de Rajoy cuando el desafío, no ya nacionalista sino claramente independentista, es mayor que nunca?, ¿quiere decir que, a la vista de los hechos, se equivocó en su diagnóstico? Llama la atención que al tomar su decisión en el 2003 valorara más las aptitudes de Rajoy para lidiar con los nacionalistas que las capacidades de Rato en la gestión económica, si bien es cierto que entonces nadie preveía la crisis que se avecinaba. Aunque visto el fiasco de Bankia algunos malévolos dirán que en lo de Rato sí acertó Aznar.