No hay dinero. Pero alguien tiene 67 millones de dólares para comprarse uno de los cuadros más famosos de Rothko. Eso fue lo que se pagó en la subasta de Sotheby's por Nº 1 (Royal red and blue). Se trata de uno los ocho trabajos con los que Rothko se presentó en 1954 en el Instituto de Arte de Chicago. Fue una de las exposiciones que lo situaron en la cima del expresionismo abstracto estadounidense. De este pintor sale poca obra al mercado. Así fue que Naranja, rojo, amarillo se vendió la pasada primavera en Christie?s por 86,8 millones de dólares, también en Nueva York. Queda el oro y los maestros de la pintura como refugio para los que tienen dinero, que ya no se aventuran tanto en la montaña rusa de las bolsas. Pero ¿quién fue Rothko? Para identificar sus cuadros solo hay que pensar en la superposición de colores sin más con el objetivo de proponer una cascada de sensaciones. Arte abstracto al límite, aunque a él no le gustaba esa etiqueta. Nacido en Letonia, murió en Nueva York. Se dedicó a la pintura por casualidad. Entró en la clase de bocetos de un amigo que copiaba a una modelo y decidió que el arte era lo suyo. Fue cambiando hasta que llegó a esos páramos de colores de gran formato que lo coronaron como artista. Su familia se opuso a sus pinceles. Hoy su obra vale millones. ¿Quién sabe qué?