Dinero

Beatriz Pallas ENCADENADOS

OPINIÓN

Es bueno recordar, precisamente hoy que no hemos ganado ni la pedrea, que el dinero no garantiza la felicidad, aunque, según Woody Allen, proporcione una sensación bastante parecida. Basta con ver a los Hijos de papá, de Cuatro, que ganan adeptos con un remedo de Paris Hilton y declaraciones del calado de «lo tengo todo y, si no lo tengo, se lo pido a mi padre».

Resulta obvio que el programa es una pamema. Una se niega a creer que sea posible llegar a los veinte años con el cerebro tan vacuo, como tampoco concibe que una madre capaz de sostener a un hijo que se gasta 4.000 euros en cinco minutos, desnortado como Michael Jackson, decida a renglón seguido darle su primera lección poniéndolo a fregar platos ante las cámaras. Encerrados en su burbuja artificial, han convertido su fortuna en una bufonada.