¡Ay con los rectores!

OPINIÓN

12 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

¡Ay con los rectores!, antaño sabios y pacientes en la transmisión del pensamiento y ahora chisgarabís de comunicados conjuntos y plantones al ministro.

Demasiados rectores de las universidades públicas españolas, ninguna entre las 150 mejores del mundo en la clasificación Shanghái, son personas para quienes la crisis económica no existe, ni tampoco la responsabilidad de tener enseñantes que carecen de preparación, rigor y competencia.

No les importa mucho que el 30 % de los grados impartidos tengan menos de 50 alumnos en primer curso, que sus instituciones estén ausentes de los peldaños de la valía docente y que varias de ellas sean simples academias porque carecen de investigación.

El servicio público que prestan les ha sido delegado y, en consecuencia, a mayor autonomía cabría esperar mayor transparencia, rendición de cuentas y evaluación de resultados. La clave del gobierno de las universidades no debe ser el método de elección del rector, sino su continuidad en función de los resultados obtenidos.

Si están preocupados por la docencia, deberían buscar la especialización, la excelencia y más autonomía financiera para mejorar la I+D+i y aumentar las patentes, que apenas hay a pesar o por culpa de las oficinas de transferencia de resultados de investigación, porque sin transferir la investigación al mercado todo es estéril.

Se ha fragmentado demasiado la universidad, ha crecido anárquicamente porque las comunidades autónomas han querido tener de todo al coste que fuese, aunque España no tenga capacidad para que todas crezcan en entidad y compitan en el mundo global. Las 79 universidades (dos tercios, públicas), con 200 campus, demasiada superestructura y la mayoría alejadas de las motivaciones e incentivos de su capital humano, quieren un imposible: ser Harvard.

Hasta hace poco hemos tenido de ministro a un rector que ha pasado por Educación como la luz por el cristal. El mérito de Wert es que coincide con lo que sentenció Ramón y Cajal: «El problema central de nuestra universidad no es la independencia, sino la transformación radical? de la comunidad docente. Y hay pocos hombres capaces de ser cirujanos de sí mismos. El bisturí salvador debe ser manejado por otros». Este otro puede ser Wert.

No sé si tendrá éxito el comité de expertos que ha designado el ministro para diseñar el nuevo sistema universitario, pero ojalá sus conclusiones sean acertadas y haya constancia y apoyo de los sucesivos Gobiernos para su aplicación, porque el fin lo merece.